Hondo pesar por el repentino fallecimiento de Mario Bragachini

  El ambiente del sector agropecuario aún se mantiene conmocionado por el repentino fallecimiento del ingeniero agrónomo Mario Bragachini, del INTA Manfredi, hecho acaecido en la noche de ayer, viernes 1 de marzo.

   Desde Abopa, una entidad cuyos asociados han compartido innumerables momentos y experiencias profesionales con Bragachini, se saluda a sus familiares y seres queridos cercanos, quienes deben transitar este difícil momento.

   La siguiente es una semblanza realizada por Pedro Ibáñez, un compañero suyo del INTA, que refleja el tránsito de Bragachini en la actividad. De todos modos, existe la seguridad de que ninguna de sus convicciones quedará en el olvido.

Mario Bragachini nació el 9 de mayo de 1953 en Oncativo, departamento Río Segundo, Córdoba. Su familia, con profundas raíces italianas y vinculada íntegramente a la vida del campo, se componía por sus padres y dos hermanos, una mujer y otro varón.

   De muy chico, Mario se relacionó con la maquinaria agrícola y las tareas agropecuarias, lo que seguramente encendió la llama de su pasión por los fierros y el campo.

   Habiendo culminado sus estudios secundarios, luego de sobrepasar cierta incertidumbre entre elegir la ingeniería mecánica o la agronómica, en 1971 inició la carrera de agronomía en la Universidad Nacional de Córdoba, obteniendo el título de ingeniero agrónomo en 1978. A los dos años ingresa al INTA como becario y permanece durante 5 años con esa función en la EEA Manfredi, hasta que en 1985 es nombrado técnico investigador agrícola en la misma unidad.

   Poco después, en 1987 viaja a Italia para realizar el curso de mecanización agrícola que dicta el Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país. Una vez terminado, a los 6 meses regresa a Argentina para reincorporarse a su función en el INTA Manfredi.

   Sin perder tiempo, entre los años 1988 y 1990 realizó el curso de posgrado en la Universidad Nacional de La Plata, en la que obtuvo la maestría en Mecanización Agrícola.

   En esa etapa de la vida dedicada fuertemente al trabajo, la formación y su especialización, también fue el tiempo de formar su propia familia. Luego de constituir matrimonio con Liliana, al poco tiempo llegaron los hijos; primero Silvana, luego Guillermo y, finalmente, Marcos, el menor de los Bragachini.

   A finales de la década del 80 y principios de los 90, inicia una etapa de grandes proyectos que posicionarían al INTA, tanto en el sector agropecuario como en la opinión pública en general, como organismo de vanguardia que trabaja en virtud de la eficiencia productiva y las innovaciones tecnológicas.

   En esa etapa, y con el apoyo de un grupo de técnicos de diferentes unidades del organismo, Bragachini encabezó la creación del famoso y reconocido INTA Propeco, el proyecto para la eficiencia de cosecha que reunió más de 40 técnicos de 16 unidades del INTA y que marcó un hito del sector agropecuario argentino, logrando la mayor visibilidad de la institución a nivel nacional. Lo que con el paso de los años se convirtió en el famoso Proyecto Precop, con la inclusión de la temática de la poscosecha de granos.

   Casi de manera superpuesta, y en respuesta a una mayor demanda de información sobre la producción de forrajes conservados de alta calidad, Bragachini coordina la creación del mítico Propefo, el Proyecto para la eficiencia de forrajes conservados, que nació en 1993 y permaneció hasta el 99.

   Fue también la época de los primeros viajes de capacitación técnica a EE.UU, que coordinaron junto a Eduardo Martellotto y que, durante casi 30 años, han asistido unos 2.000 productores y empresarios argentinos.

   A esta altura, la vida profesional del ingeniero Bragachini se entregaba por completo a la extensión y la divulgación técnica. Este hombre que dedicó su vida al INTA, fue capaz de liderar importantes procesos de transformación para el sector productivo.

   Pero en este repaso, todavía a esa altura, quedarían dos proyectos que lograron una nueva revolución en el campo argentino. Uno relacionado al avance tecnológico del agro, que sería la difusión y desarrollo de tecnologías de agricultura de precisión, que inició con el primer mapa de rendimiento en el 1996, realizado en cosecha de trigo en la EEA Manfredi. Un hecho revolucionario para el sector que permanece como eje de trabajo de un gran equipo del INTA.

   Y el otro que, al pasar el tiempo, escaló hasta convertirse en política de Estado del país, que tiene que ver con el agregado de valor en origen, y que fue acuñado en 2007 junto a su compañero de rutas, Cristiano Casini. Con este proyecto que nació hace 10 años, que en la actualidad permanece en vigencia, propone que el productor deje de exportar commodities para ascender en la cadena de valor y transforme sus granos en proteína animal y bioenergía, participando del negocio que hasta ese momento no tenía acceso.

   Es difícil resumir en un texto la carrera y los logros de un prócer del sector agropecuario argentino como lo es Mario Bragachini, porque cuesta contar en poco tiempo que también hizo los primeros ensayos de almacenamiento de granos en bolsas plásticas, que lideró misiones internacionales para la exportación de maquinaria agrícola argentina a más de 30 países; colaboró y coordinó desarrollos de maquinaria agrícola; fue jurado en infinidades de concursos de innovaciones tecnológicas en maquinaria agrícola; realizó múltiples ensayos de extensión adaptativa; trabajó en el desarrollo de la mecanización de cultivos extensivos (como soja, trigo, sorgo, maíz) y hasta de producciones regionales (como maní y caña de azúcar, entre otros).

   Por ser un efusivo defensor de la labranza cero y por su incansable trabajo de difusión y transferencia de la tecnología a diferentes países del mundo, se lo reconoce como uno de los padres de la siembra directa.

   Además, en su legajo quedarán innumerables actividades como ser integrante de varios comités evaluadores de tesis y ha sido director de varias tesis de grado en la Universidad Nacional de Córdoba y Universidad Nacional de La Plata; ha coordinado gran cantidad de misiones internacionales para promover el sistema productivo argentino y la maquinaria agrícola nacional junto a empresas, instituciones y cámaras del sector; participa en la coordinación técnica de los ensayos de siembra directa en los campos experimentales en Sudáfrica; participa técnicamente en los procesos de exportación de maquinaria agrícola nacional a más de 30 países; y coordina las visitas de contingentes de diferentes países del mundo, entre muchas otras.

   A lo largo de su carrera coordinó las dinámicas a campo de varias exposiciones agropecuarias y organizó innumerables jornadas a campo y eventos de capacitación; desde la mítica Exposoja del año 1983 en Manfredi, con 17 cosechadoras trabajando a campo, hasta los actuales eventos que convocan multitudes como la Jornada Nacional de Forrajes Conservados, el Curso Internacional de Agricultura de Precisión, y el Congreso de Valor Agregado.

 

   Además participó desde hace más de 30 años en las grandes muestras de nivel internacional como Agroactiva, en Argentina; Agrishow en Brasil; Agritechnica en Alemania; la EIMA de Italia; el Farm Progress Show en EEUU y su versión paralela en Canadá; la Nampo en Sudáfrica; entre muchas otras a donde llevó la bandera del INTA y de la República Argentina.

   Tenía un ojo muy agudo para descubrir las innovaciones y tendencias tecnológicas de la maquinaria agrícola a nivel mundial, y es parte de su dedicación el compartir de manera desinteresada todo lo que sabe.

   Fuera de la escena profesional, Mario era un apasionado por el automovilismo y un entusiasta del padel, que más allá de la actividad deportiva lo toma como un espacio de entretenimiento y de encuentro con amigos.

  Recibió muchos reconocimientos y premios a lo largo de su carrera, entre ellos el premio Eladio Arand” otorgado por el Colegio de Ingeniero Agrónomo de Centro y Canarias, Madrid, por el mejor trabajo del Congreso de Maquinaria Agrícola, en Zaragoza, España.

  En el año 2006 fue distinguido por el Consejo Directivo Nacional del INTA y nombrado con el cargo de Técnico Consulto; en el año 2006 recibió el Premio Cordobés del Año, entregado por La Voz del Interior; y en 2008 obtuvo un reconocimiento por la distinguida intervención en eventos agropecuarios y la valiosa colaboración en materia internacionalización de la maquinaria agrícola, otorgado por la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (CAFMA).

   Desde hace algunos años tenía un nuevo título que lo enorgullecía y lo hacía completamente feliz, otorgado por Lara y Francisco, sus nietos.

   Desde el año 2013 hasta la actualidad, era el coordinador del Proyecto Integrador: Procesos tecnológicos para agregar valor en origen en forma sustentable” del Programa Nacional Agroindustria y Agregado de Valor, del INTA.

Fuente : ABOPA

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