El desafío de Producir y Conservar

Cada vez, con más intensidad, los consumidores demandan calidad en los procesos productivos, calidad no sólo relacionada con el producto final, sino también con el cuidado del medio ambiente en las distintas etapas de la producción. Y, la carne no es una excepción: hay que producir más y mejor.

En lo que respecta a los mercados, los expertos coinciden en señalar que la demanda mundial de carnes será creciente y exigente en cuanto a calidad e inocuidad, y en las formas y sistemas de producción. Así, la ganadería vacuna nacional enfrenta excelentes oportunidades en el mercado internacional, debido a las mejoras logradas en el estatus sanitario a partir del control de la fiebre aftosa y del reconocimiento internacional de la Argentina como país libre de BSE (“mal de la vaca loca”).

Para aprovechar esta oportunidad nuestro país no sólo deberá contar con un volumen de producción suficiente para satisfacer las demandas crecientes del mercado internacional sin desabastecer un sostenido mercado interno, sino que también deberá hacerlo en armonía con el ambiente. Esto nos pone ante un muy importante desafío: cómo mejorar la producción (en cantidad y en calidad) ante un contexto cada vez más demandante de alimentos, pero asegurando el manejo responsable de los pastizales naturales.

Dos estudios orientados a la identificación de áreas de importancia para la conservación de los pastizales del bioma pampas y de las aves que dependen de éstos para vivir, “Identificación de Áreas Valiosas de Pastizal (AVPs) en las Pampas y Campos de Argentina, Uruguay y sur de Brasil” y “Áreas importantes para la conservación de las aves en Argentina (AICAs)” nos mostraron que los pastizales en buen estado de conservación no solo estaban en su mayoría en manos de propietarios privados, sino que también el hecho de que se mantuvieran en ese buen estado de conservación parecía estar dado por haber sido, en su mayoría, destinados a la actividad ganadera extensiva.

A partir de allí, desde Vida Silvestre se entendió que el productor y su actividad ganadera extensiva tenían que ser nuestros aliados. Fue entonces que comenzaron a trabajar en conjunto con el sector productivo para conservar y manejar adecuadamente ese capital natural que representa el pastizal, que alberga una biodiversidad valiosa y única, en muchos casos amenazada de extinción, pero que también es el sostén -como recurso forrajero- de una de las actividades económicas más importantes del país.

Algunas prácticas de manejo de pastizales como, el pastoreo continuo, la promoción de forrajeras invernales a través del uso de herbicidas, el manejo inadecuado de las cargas ganaderas y el reemplazo del campo natural por pasturas implantadas, generan cambios en el ambiente. Al mismo tiempo, puede potenciar la degradación del pastizal y el inicio de procesos de erosión y salinización del suelo con un efecto negativo para la producción.

Para evitar estas prácticas, junto con Aves Argentinas y la Iniciativa Alianza del Pastizal, y con el apoyo del INTA, realizaron el proyecto “Pastizales y Sabanas del Cono Sur de Sudamérica: iniciativas para su conservación en Argentina” cuyo objetivo central fue impulsar una ganadería sustentable en pastizales promoviendo la integración de la conservación de la naturaleza y la producción agropecuaria.

El proyecto constó de cuatro componentes relacionados entre sí . El Componente 1, apuntado al desarrollo de un modelo de producción sustentable que combine la actividad ganadera y la conservación del pastizal con la aplicación de buenas prácticas de manejo; el Componente 2, orientado a validar el modelo, poniéndolo en práctica en cuatro sitios piloto con productores demostradores , y a fortalecerlo mediante el desarrollo de un esquema de certificación de “carne de pastizal”; el Componente 3, enfocado en acrecentar la capacidad individual e institucional para implementar el modelo (asegurar su replicabilidad); y finalmente el Componente 4, pensado para fortalecer y proponer políticas y esquemas regulatorios públicos y privados en el sector, que promuevan la adopción del modelo de producción ganadera sustentable.

El proyecto trabajó en 4 Sitios Piloto que fueron seleccionados por su importancia de conservación (según los trabajos de las AICAs y las AVPs), como así también por su tradicional cultura ganadera, ubicados en las provincias de Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires. Como resultado de esta experiencia podemos decir que en más de 59.739 hectáreas ya se aplica el modelo de producción responsable.

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