Murió Anahí Tappatá, economista y política

Por afección hepática. El deceso se produjo después de las 21, en su casa de Roca, junto a sus hijos y nietos. Se había instalado en Buenos Aires esperando un transplante. Hasta el ultimo momento siguiendo de cerca la agenda política de la provincia.

Frontal. Rigurosa en el manejo de números, palabras e información. Promotora de la eficiencia en el ámbito público y el privado. Con habitual buen sentido del humor, pero también lejos de las medias tintas cuando tenía que hacer conocer su disgusto.

La política rionegrina empezó a despedir anoche a uno de los cuadros técnicos más respetados de las últimas décadas.

Anahí Tappatá -como será recordada por todos- nació y se crió en Plaza Huincul como Anahí Rodríguez. Su familia se radicó en Roca cuando ella era chica. Desde allí partió luego de terminar el secundario, rumbo a Bahía Blanca.

En esa ciudad empezó a tomar forma y se desarrolló su licenciatura en Economía, pero también su militancia peronista, una pertenencia por la cual conoció la cárcel durante la dictadura.

Sobreviviente a tres años de encierro junto a su esposo, los primeros años de la democracia encontraron a los Tappatá en España.

Sobreviviente a tres años de encierro junto a su esposo Heber, los primeros años de la democracia encontraron a los Tappatá en España. A su regreso, en 1987, ella se incorporó como investigadora del IERAL -Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana- de la Fundación Mediterránea, ideada y liderada desde su Córdoba natal por Domingo Cavallo. Su designación fue como economista jefe de la Filial Comahue, con sede en Cipolletti.

Publicó durante años en la revista mensual Estudios e Investigaciones de la Fundación numerosas y sólidas investigaciones sobre la problemática de la región.

En lo político se destacó por convicciones firmes, alentando un Estado chico y sin presiones del pesebre de la política ni del gremialismo. Se definía como una profesional forjada en el debate de ideas, no invalidando al otro desde el prejuicio.

Inició su carrera política en octubre de 1993 cuando fue candidata a diputada nacional de Río Negro por el Movimiento Patagónico Popular y la Alianza Creer -Convocatoria Rionegrina- , aunque manifestó entonces que aún tenía su corazón y sentimientos en el peronismo. No logró la banca pero en su ciudad logró una muy buena performance.

El 10 de abril de 1994 fue electa convencional nacional de Río Negro por el Justicialismo y entre 1995 y 1999 fue concejal en Roca.

Cuando Carlos Soria ganó por primera vez la intendencia de Roca en octubre de 2003 la designó en la Secretaría de Gobierno, volviendo así al PJ. Se ocupó de modernizar y hacer más eficiente la administración municipal. Durante el segundo mandato de Soria fue confirmada en el cargo.

Su hijo Martín Soria, al asumir en diciembre de 2011, la ratificó y la reconoció como amiga personal y de la familia, además de ubicarla como artífice de la transformación que tuvo la ciudad.

El año pasado su nombre surgió para la candidatura a la vicegobernación, pero sus problemas hepáticos comenzaron a condicionarla, sin que pudiera hacer campaña. Finalmente encabezó la lista sábana del FpV para la Legislatura. Tras su deceso será reemplazada por Edit Garro.

Instalada en Buenos Aires y a la espera de un trasplante, siguió hasta último momento atenta a la agenda política de la provincia, realizando aportes y preparando temas para desarrollar en el ámbito parlamentario.

Anoche, a los 67 años y luego de regresar a Roca, falleció rodeada del afecto de sus hijos y nietos.

Agradecimiento: Diario Río Negro

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